Perdonar no es olvidar ni justificar el daño. El perdón es un proceso interno que tiene que ver contigo, no con la otra persona.

La mayoría de nosotros tenemos una idea errónea de lo que es perdonar.

Nos han enseñado que perdonar es olvidar el daño y actuar como si nada hubiera pasado. Y perdonar no tiene nada que ver con eso.

A esto hay que añadir que, cuando no perdonamos, guardamos rabia y rencor en nuestro interior. Rumiamos constantemente sobre aquello que nos han hecho.

Es como escuchar la misma canción una y otra vez. Y eso nos hace aún más daño.

Lo que NO es perdonar

  • Perdonar NO es justificar el mal comportamiento de la otra persona.
  • Perdonar NO implica reconciliarse ni volver a exponerse al daño.
  • Perdonar NO es olvidar lo que nos han hecho.

Entonces, ¿qué es perdonar?

Perdonar significa liberar el dolor. Es soltar a la otra persona, y con ello, toda la carga emocional. Es dejar de aferrarnos a una situación del pasado que nos hizo daño, y que sigue haciéndonos daño cada vez que la recordamos.

Cuando perdonamos, dejamos de repetir constantemente esa canción en nuestra mente y nos liberamos.

El no perdonar no le hace absolutamente nada a la otra persona: hace estragos en nosotros.

Porque mientras sigamos aferrados a lo que nos dolió, no podemos avanzar. El perdón no tiene nada que ver con la otra persona: es algo nuestro.

Precisamente por eso, somos nosotros quienes tenemos que decidir cuándo. Porque en ocasiones necesitamos tiempo para procesar y sanar las heridas. Solo tú decides cuándo estás preparada.

También es importante desde dónde lo hacemos. No se trata de hacerlo desde el ego ni desde la herida, sino desde lo más profundo de nuestro ser.

Otra cosa distinta es cuando nos negamos a perdonar, porque entonces, nos estamos atando a algo que nos impide avanzar.

Le cedemos la autoridad sobre nuestra vida y nuestra felicidad a la otra persona, incluso cuando ya no está.

Por eso, cuando perdonamos, sentimos liberación y recuperamos nuestro poder: dejamos de cederlo al pasado, a la otra persona, y lo recuperamos de vuelta.

A veces nos encontramos ante personas a las que no somos capaces de perdonar, sin saber por qué, como si algo nos lo impidiera. En ocasiones, ese bloqueo no tiene que ver solo con el hecho o la persona, sino que está relacionado, a un nivel inconsciente, con tu árbol genealógico o la historia de alguno de tus ancestros.

Esa información de tu linaje puede permanecer en el inconsciente, influyendo en tu vida sin que tú lo percibas, buscando la forma de salir a la luz.

Una forma de acceder a esa información del inconsciente es a través del Método Raíz, donde podemos buscar el origen del bloqueo para que puedas sanarlo.

Aferrarte al pasado perpetúa el daño. Liberarlo es una decisión. Reconocer la rabia y liberarla es parte del proceso.

Perdonar no cambia lo que ocurrió, pero sí cambia la relación que tienes con ello.

Eva – Zona Positiva

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