Sanar trauma emocional: cómo recuperar la sensación de seguridad (caso real)
Caso de una mujer con ansiedad y síntomas físicos relacionados con el trauma
Testimonio personal. No sustituye diagnóstico ni tratamiento médico o psicológico.
Sanar trauma emocional no siempre pasa por hablar del pasado, sino por aprender a sentirte segura en el presente. Este es el caso de una mujer con ansiedad y síntomas físicos relacionados con el trauma.
Empezamos buscando el origen y, en su caso, todo estaba relacionado con lo mismo. Durante la sesión, empezó a interpretar sus síntomas como señales de que había algo importante que necesitaba atender.
Ya habíamos buscado el origen, así que ella era consciente de cuál era la raíz. Esta mujer había vivido varias experiencias de agresión y desprotección a lo largo de su vida. Estaba realizando el duelo por trauma y su evolución estaba siendo muy positiva. Sin embargo, había llegado a un punto en el que se había atascado y no sabía cómo darle la vuelta a la situación para seguir avanzando.
El origen: Agresión vs protección
Desde niña había vivido situaciones en las que se había sentido agredida y desprotegida por su entorno. Tenía un gran sentimiento de desprotección. El objetivo era que su sistema nervioso pudiera recuperar progresivamente una mayor sensación de seguridad y desarrollar recursos para afrontar las situaciones que percibía como amenazantes. Y con su historial de agresiones esto era todo un reto.
Aplicamos la Pregunta Raíz, una de las herramientas del Método Raíz que consiste en identificar el origen emocional de un patrón para poder transformarlo.
Aplicando la Pregunta Raíz
Imagina que mañana te despiertas y está todo solucionado: ya no tienes sentimientos de agresión ni desprotección, y tu salud es perfecta a todos los niveles. ¿Qué pasaría?
Ufff… volvería al mismo problema que tuve en la adolescencia, cuando empecé a salir. No era muy consciente, ni sabía relacionarme. Salí sin herramientas para enfrentar la vida… Y tuve la primera agresión. No supe ver el peligro ni las banderas rojas.
Luego me puse una coraza como mecanismo de defensa.
Nunca aprendí cómo lidiar con el mundo. Y a día de hoy, sigo sin saber.
Entonces, ¿qué pasaría?
Tendría que aprender a ver el peligro y las banderas rojas.
Entonces, para poder sentirte segura, tendrías que aprender a tener herramientas para relacionarte.
Sí, tendría que aprender a protegerme, porque en ese sentido soy como una niña, sin herramientas, y en consecuencia, vulnerable.
Mis padres fueron tan protectores que no me dieron las herramientas para gestionar ese tipo de situaciones. No las aprendí.
Ahora que has entendido esto, ¿cómo lo ves?
Mi manera de protegerme hasta ahora ha sido la coraza. Es la única forma que encontré en su momento. Y siento que los temas de salud son otro mecanismo de defensa.
Desde esta forma de leer lo que te pasa, sientes que tu cuerpo lleva tiempo intentando protegerte del mismo modo en que tú no pudiste hacerlo por ti misma. Aprender a hacerlo conscientemente es, para ti, una forma de dejar de necesitar esa protección involuntaria.
Es como si mi biología intentara mantenerme a salvo y protegerme… mientras yo aprendo a hacerlo por mí misma.
A medida que vayas aprendiendo y desarrollando esas herramientas, es posible que sientas que tu biología ya no necesita protegerte de la misma manera.
Cuando dices que no te sientes segura y que no confías en los hombres, puede ser que todavía necesites desarrollar herramientas para detectar determinadas señales de peligro y responder a tiempo. Desde ahí, sientes que tu cuerpo prefiere mantenerte alejada de todo antes que arriesgarse a que vuelvan a hacerte daño.
De la desprotección externa a sanar trauma emocional
No puedes controlar lo que otros hacen, pero puedes desarrollar herramientas para detectarlo y responder a tiempo. En muchos de los episodios que recuerdas, no solo faltó protección externa; tampoco habías tenido la oportunidad de aprender herramientas para reconocer determinadas situaciones y saber cómo actuar ante ellas.
Realizar cualquier ejercicio que te ayude a recuperar la sensación de decidir, de parar una situación y de tener el control, puede ser más útil que uno centrado solo en la idea de protección externa.
El mundo va a seguir siendo igual, con sus luces y sus sombras. El objetivo no es conseguir que todo sea seguro, sino desarrollar recursos que te permitan reconocer el peligro, poner límites, pedir ayuda y protegerte cuando sea necesario. Y cuando salgas al mundo, podrás decir: soy capaz de cuidar de mí misma, de protegerme y de defenderme. Sé hacerlo. Y por eso, ahora puedo empezar a percibir el mundo como un lugar más seguro.
Tras la sesión, esta mujer empezó a ver la situación desde otro ángulo. Ya no se siente atascada en su proceso y ahora puede seguir avanzando en su camino de recuperación.
Muchas veces entendemos la raíz, pero no somos capaces de ver qué necesitamos para seguir avanzando. Y está bien pedir ayuda.
Eva M. Bohoyo – autora de “Tarotízame”
Este contenido es un testimonio personal y no sustituye diagnóstico ni tratamiento médico/psicológico. Si tienes ansiedad o síntomas físicos relacionados con el trauma, consulta con un profesional sanitario.
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